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Revolving credit en una hipoteca: poder y tentación en una sola cuenta

  • Foto del escritor: Mariana Suarez
    Mariana Suarez
  • 16 ene
  • 3 min de lectura

Cuando empezás a investigar hipotecas en Nueva Zelanda, tarde o temprano aparece un término que genera curiosidad y un poco de confusión: revolving credit.

Algunos lo aman, otros lo evitan por completo. Este tipo de hipoteca no es buena ni mala en sí misma: depende muchísimo de cómo te llevás con el dinero.

 

¿Qué es exactamente un revolving credit?

Un revolving credit es una parte de tu hipoteca que funciona como una cuenta corriente asociada a tu préstamo. El banco te aprueba un límite (por ejemplo, $30.000 o $50.000) y ese monto pasa a formar parte de tu deuda hipotecaria.

La diferencia clave con una hipoteca tradicional es que todo el dinero que entra a esa cuenta (que funciona como una cuenta de banco) reduce automáticamente el saldo sobre el que pagás intereses. Tu sueldo, tus ahorros, ingresos extra… todo suma.

Y al mismo tiempo, ese dinero sigue estando disponible. Si necesitás usarlo, lo usás. Si lo usás, vuelve a transformarse en deuda y vuelve a generar intereses.

Por ejemplo, supongamos que tu revolving credit facility tiene un límite de $30.000. Esto quiere decir que debes ese dinero al banco, es parte de tu hipoteca. Al funcionar cómo una cuenta bancaria, te permite hacer depósitos. Supongamos que tenemos un salario de $5.000 que es depositado en esa cuenta. Mientras esos $5.000 queden en la cuenta, vas a pagar intereses tan sólo por una deuda de $25.000, pero ese dinero de ti salario sigue disponible para vos.

 

Por qué puede ser tan eficiente (cuando se usa bien)

El gran atractivo del revolving credit es que te permite reducir intereses sin hacer nada extra. No necesitás llamar al banco, ni hacer pagos anticipados formales. Simplemente, tener el dinero en una cuenta ayuda.

Para personas con ingresos estables y cierta capacidad de ahorro, esto puede marcar una diferencia enorme a lo largo del tiempo. Menos intereses pagados hoy significa menos años de hipoteca mañana.

Pero —y esto es clave— esta eficiencia viene acompañada de una tentación permanente.

Algo importante para aclarar es que casi nadie tiene toda su hipoteca como revolving credit. Lo más habitual en Nueva Zelanda es combinar una parte grande a tasa fija (para estabilidad y previsibilidad) y una parte más chica como revolving credit (para flexibilidad).

 

No es para todo el mundo

Acá vale ser muy honesto con uno mismo.

Un revolving credit no es recomendable si:

  • Te cuesta separar ahorro de gasto

  • No llevás un control claro de tus finanzas

  • Sentís que “si está ahí, se puede usar”

En esos casos, lo que suele pasar es que el saldo nunca baja, y el revolving credit termina funcionando como una deuda cara y eterna. En general los revolving credit facilities tienen un floating rate, que suele ser el más caro. (En este artículo te explico más sobre floating vs fixed interest rates).

 

Nuestro emergency fund

En casa, sacamos un revolving credit como parte de nuestra hipoteca desde el comienzo. Lo utilizamos como nuestra cuenta de banco diaria y fuimos ahorrando interés. Ahora también lo usamos como nuestro fondo de emergencia. La idea es dejar ese dinero ahí, por el cuál no pagamos intereses, pero en caso de necesitarlo por una emergencia está disponible inmediatamente.

Para nosotros, la clave es que no lo vemos como plata para gastar, sino como una red de seguridad. Mentalmente, ese dinero no existe para el día a día.

 

Para cerrar

Un revolving credit puede ser una herramienta muy útil para quienes lo saben utilizar a su favor. Lo importante es tener claro nuestra actitud frente al dinero y tomar una decisión consciente de si tener ese dinero disponible nos ayudará o no.

Como siempre, lo importante es contar con la información para tomar mejores decisiones financieras.

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