El mejor retorno de inversión no siempre está en la bolsa

El mes de julio trae una tradición argentina que extraño: el día del amigo. Este día es una excusa perfecta para hacer una pausa, organizar una juntada y recordar que, por más ocupados que estemos, hay personas con las que vale la pena pasar tiempo.
Cuando hablamos de invertir, pensamos en dinero. En ahorrar más, hacer crecer nuestras inversiones o comprar una casa. Pero pocas veces pensamos en invertir nuestro tiempo y nuestros recursos en nuestras relaciones.
El estudio más largo jamás realizado sobre la vida adulta, que lleva más de 85 años siguiendo a sus participantes, llegó a una conclusión simple: el mejor predictor de una vida larga y feliz no es el dinero, ni el éxito profesional, sino la calidad de las relaciones que construimos.
El problema es que, cuando el presupuesto está ajustado, las primeras cosas que solemos recortar son esas actividades que parecen opcionales. Dejamos de ir al club o al gimnasio, cancelamos una salida, postergamos una visita o pensamos dos veces antes de aceptar una invitación porque "hay que ahorrar".
Es cierto que mantener relaciones también tiene un costo. A veces es un café, otras un tanque de nafta, una niñera o un pasaje para visitar a alguien que vive lejos. Pero visto desde otra perspectiva, quizás sea una de las inversiones con mejor retorno que podemos hacer.
Una caminata, un mate en la plaza, una comida en casa o un deporte compartido son maneras simples de conectar sin poner en jaque el presupuesto. La clave no es cuánto gastamos, sino priorizar el tiempo.
Quizás este artículo se alejó un poco de los temas habituales de Mate & Monedas, pero creo que refleja muy bien la idea que hay detrás de este pequeño proyecto. Me gusta hablar de finanzas personales no porque el dinero sea lo más importante, sino porque es una herramienta para construir una vida más tranquila y con más opciones.
Y si algo nos recuerda el día del amigo es que algunas de las mejores inversiones no aparecen en el estado de cuenta, sino en las personas con las que elegimos compartir el camino.




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